Al principio, recuperar las operaciones parecía simple. Una plataforma. Un formato. Un archivo.
Después llegó la realidad. Cada plataforma estructura sus datos de manera distinta. Cada bróker tiene sus costumbres. Cada proveedor de datos tiene sus propios accesos, sus propios límites y sus propias API.
Y si LowFlow debía convertirse en una herramienta real para varios tipos de traders, no podía depender de una sola fuente. Ahí empezó a tomar forma la idea de un sistema más universal.
Hoy, LowFlow ya puede recibir los datos de varias formas: integraciones existentes, importaciones CSV y herramientas conectadas a las plataformas. El siguiente paso ya está claro: abrir más LowFlow a las API y a los proveedores de datos externos.
Esa parte todavía no está completamente resuelta. Pero ya no es una cuestión de saber si llegará. Es una cuestión de tiempo, de acceso y de integración.
El objetivo sigue siendo el mismo: LowFlow debe poder adaptarse al entorno del trader, no obligar al trader a adaptarse a LowFlow.
Una plataforma hoy. Otra mañana. Un archivo exportado. Un bróker. Un proveedor de datos. Y eventualmente una conexión API directa cuando los accesos estén disponibles.
Detrás de eso hay mucho trabajo: normalizar los formatos, reconocer los instrumentos, entender las entradas y las salidas, evitar los duplicados y mantener una estructura coherente incluso cuando las fuentes no hablan el mismo idioma.
Pero para el trader, esa complejidad debe permanecer invisible. El diario sigue en el centro. Las fuentes de datos giran a su alrededor. No al revés.