Cuando empecé a mostrar más LowFlow, apareció un nuevo problema. Construir el producto toma tiempo. Darlo a conocer también. Y los dos pueden competir fácilmente entre sí.
Un sitio que mantener. Un blog que alimentar. Publicaciones que preparar. Videos que grabar. Motores de búsqueda que alimentar. Mensajes que responder. Usuarios que acompañar. Todo eso puede convertirse en un segundo trabajo a tiempo completo.
Y cuando construyes casi todo tú mismo, hay que tener cuidado de no pasar más tiempo hablando del producto que mejorándolo.
Así que empecé a aplicar a la visibilidad la misma lógica que al desarrollo: hacerlo simple. Reutilizar lo que ya existe.
Un episodio del blog puede convertirse en una publicación de Facebook. La misma publicación puede servir más tarde en LinkedIn. Una demostración del diario puede convertirse en un video corto. Una nueva función puede convertirse en un artículo. Una respuesta a una pregunta real de un usuario puede convertirse en contenido útil para los siguientes.
El objetivo no es estar en todas partes. El objetivo es que cada pieza de trabajo pueda servir varias veces.
Porque LowFlow es ante todo un producto. La visibilidad debe ayudarlo a crecer, no frenar su construcción.
Es probablemente una de las lecciones más importantes de esta etapa: construir una audiencia también debe convertirse en un sistema. No en una nueva montaña de trabajo.